martes, 19 de mayo de 2009

LA RASTRA DE UN SUEÑO


El escultor con su obra Retablo de la Vida de Paterna de Rivera con Rufino de Paterna, Carmen Romero,Isabel Velázquez y Kiki.
Siempre es emocionante en la vida y oficio de un artista - en éste caso el que suscribe- plasmar a modelos vivos que se puedan retratar a la vera de su propia versión. Aquí tienen a Rufino de Paterna, un excelentísimo cantaor y persona a la vez, que posa su imagen real y reflejada de perfil en bronce. Pocos - en vida- pueden presumir de ello. Rufino se lo ha ganado a pulso,porque siempre supo igualar su vida con su pensamiento y obra. De modo que es querido y respetado por todos. El conquibus está en ser auténtico. En no ir por la vida con un saco de alharacas a cuestas. La sencillez como espejo y norte de cada día.
En su bar como pan nuestro reparte su memoria cantaora y el corazón siempre de par en par a la amistad.



LA RASTRA DE UN SUEÑO



(La esencia del arte no cambia. A veces el artista contemporáneo echa la mirada hacia las cavernas, al numen primitivo.
La materia y el espíritu serán siempre lo mismo. Aunque se conquiste el universo entero.Todo consiste en adaptar lo mismo el ojo a la luz que a la oscuridad.
El escultor Jesús Cuesta Arana, expresa la experiencia sobre el proceso de creación de su monumento Retablo de la Vida de Paterna de Rivera (Cádiz).

Las formas de alambre dispuestas ya para recibir el barro.


EL ARMAZÓN - I
Primero la obra se va fraguando en la mente. Luego los primeros trazos en al papel van esbozando – a gruesos rasgos- los primeros latidos de la obra.
Cuando la idea se ha madurado lo suficiente llega la hora de darle cuerpo o luz según se mire.
Con hierros y alambres hay que ir conformando el armazón como base esencial, lo que viene a ser el sustento o entramado. El armazón es el esqueleto y el barro la carnadura. Es sin duda la parte mas importante . De esta especie de arquitectura interior depende todo .
El artista sobre el ordenamiento y la composición de alambres mentalmente debe ir figurando el asunto a tratar.. Como si se tratara de una primera escultura efímera.
Hay que llevar muy bien amarrada la primera fase para ahuyentar malas sorpresas que pueden dar al traste con muchas horas de trabajo y reflexión. Un alambre mal cosido puede causar desprendimientos graves del barro.

Antes de “tirar” el barro sobre el armazón hay que dejar reposar el trabajo, por si surgen rectificaciones o ideas nuevas, sobre todo lo referente a la composición general. Hay que imaginar la obra en barro antes de lanzarse a la aventura de modelar.

Es necesario ir seguro sobre seguro.


El barro ha tomado ya carne en el esquelto de hierros.
EL BARRO. II
Aquí empieza la obra. Arranca la aventura del espíritu. El vacío se empieza a rellenar con volúmenes. El nervio del artista tiene que ir con formando otra realidad diferente. El desvelo empieza a tomar forma tangible. Se sabe el camino pero no donde desemboca. Como Argos hay que andarse con cien ojos. Hay que ir –poco a poco;aunque con pasión- soplo y vida al barro. El agua interior de la arcilla hay que transformarla en sangre. En la materia está la vida o la vida en la materia. Pegote a pegote, pella a pella hay que ir rastreando la esencia de la vida. La explosión infinita de la naturaleza. El ser humano fue creado de barro lo mismo que el monstruo el Golem. El artista en este proceso se siente como Prometeo echándole vida con materia a seres humanos.
En cualquier logro artístico es necesario conjugar tres cosas: corazón, cabeza y cuerpo. Las tres C de la vida. El artista cuando va dominando la materia está totalmente imbuido en la obra. La inspiración corre pareja al trabajo frenético.. Las musas hay que llamarlas trabajando. A la capacidad de crear una realidad propia se le llama imaginación, la facultad la posee el sueño. Se puede soñar que se sueña.
En mi caso particular, suelo hacer casi toda mi obra sin modelos. Uso más la retentiva que la observación directa.

En saber armonizar el instinto(el cuerpo) y la intuición (el alma) ahí está la clave. Las figuras de barro han tomado ya forma visible para ocupar su lugar en el espacio


La silicona y la resina cubrer la totalidad de la obra.
EL MOLDEO.III
En la fase de la obra ,el arte da paso a lo mecánico, a lo puramente manual. Sin embargo, la habilidad en ésta labor es determinante, casi roza lo artístico . Hay que copiar con el mayor acierto y fidelidad la obra. Hacerlo todo con meticulosidad, suavidad,sin violencia para que la impronta del modelado sufra lo menos posible. En tiempos pasados se moldeaba con escayola – era más engorroso- , hoy se utilizan materiales más estables, limpios, duros , más livianos y fiables como la silicona y la resina de poliéster que aligera mucho la delicada tarea.

La obra de barro muere ya para dar paso a unas piezas que contienen el negativo. En el momento de la saca de moldes, es cuando el escultor ve como su obra se va ocultando paulatinamente hasta transformarse en unos adivinados o insinuados, volúmenes donde la experiencia creativa -con todo su furor- queda sepultada en unos materiales fríos, carentes de expresividad.
Pero el prodigio está por venir: la reaparición de las figuras que gritan silenciosas desde las oquedades de los moldes.
El barro da lugar a la cera. Del agua al fuego.
LA CERA.IV
Sobre los moldes se vierte cera derretida ,de los que sale una copia exacta del barro perdido. La obra reaparece con todo su esplendor ;aunque con pequeños desperfectos que hay que retocar. Con la cera, la luz se tamiza más sobre la composición en general, adquiriendo de la manera otra textura nueva. Otras calidades.. La cera si se le arrima el fuego es moldeable como el barro; aunque eso sí, hay que estar más diligente porque endurece con mayor rapidez. Jugando con utensilios calentados al fuego se pueden conseguir matices y efectos bellísimos. Se logran transparencias de una enorme plasticidad. Los efectos degradantes de la cera derretida pueden conseguir tonalidades y luces ciertamente maravillosas.
Como el agua determina al barro; el fuego es el que anima y le da el punto maestro a la cera.

En la fase de la labor se pueden corregir defectos o añadir nuevas ideas e incluso perfilar detalles minuciosos. Todo depende de la pericia que el artista tenga y los conocimientos de los efectos del fuego sobre la cera.Ya no hay marcha atrás. La obra pasa ya a su material definitivo. De modo que es de vital importancia tener las ideas meridianamente claras en éstos momentos cruciales.
La reproducción de la obra en cera es sin duda una invitación a los sentidos.
Una vez repasada la obra de posibles heridas en la sacada de los moldes. El conjunto escultórico adquiere otra riqueza tonal y táctil. Se muestra ya como una obra de arte efímera, con las horas contadas.
Da pena que pronto todo lo devora el fuego. Una metáfora de la vida.
El cilindro derrite el bronce en plena candencia.

EL FUNDIDO. V
La obra toma ya su materia definitiva. En el crisol su funde el bronce que se cuela por las venas o respiraderos de las carcasas refractarias. El bronce a temperaturas extremas .más de mil grados) irá derritiendo la cera, para ocupar su lugar. Por eso se le llama a la técnica a la “cera perdida”.

Una vez destruido el molde de cemento, van apareciendo las diversas piezas ya fundidas. Son momentos de retoques, de limpiar y quitar rebabas y otra impurezas originadas en el colado. Una tarea durra por que se trata ya de un material mas consistente y duro que los manejados anteriormente. Aquí la compenetración del artista con el fundidor es determinante. En la fase los grandes errores no tienen marcha atrás. Luego viene otra labor ardua: la soldadura o ensamblaje de las piezas que tienen que encajar a la perfección como en un puzzle.

El momento de la fundición son sin duda de los momentos más fascinantes. Una suerte de danza ritual del fuego en torno a una obra de arte a punto de dar su grito definitivo. El fuego como elemento mágico con toda su fuerza atávica y ancestral. El fuego como animador de formas. El fuego que derrite por igual la cera que el bronce; pero con diferentes resultados. El fuego pierde aquí su fuerzas purificadoras y destructivas para aliarse en la creación de la belleza. El fuego animador.
Últimos retoques en la fundición.


EL BRONCE. VI
El prodigio del fuego sobre el metal se presenta ya en todo su esplendor. La obra tiene ya un pasado que habla de hierro, barro, resina y cera. Se ha consumado ya en su material definitivo. En el superobjetivo. En la meta final donde el artista ha querido ir a parar.

Ahora si que la obra, se ha volado definitivamente de las manos del escultor como al niño el globo. Solo queda hacer memoria de todos los esfuerzos concentrados, sensaciones y vigilias que duermen en el fondo mas oscuro del bronce. Mientras que en el aspecto exterior del metal, el pálpito de artista sigue intacto. Como un sueño metálico y etéreo a la vez que van a desafiar el paso y las inclemencias del tiempo..

Los últimos toques y retoques. Luego la pátina ( el ácido) para pronunciar más la luz sobre los volúmenes. Un último repaso. Hay que darle buena presentación para que se note también la impronta y vena artesanal del equipo de fundición.

En el acabado final queda la esencia de todo lo vivido –con sus días y sus noches- como una explicación infinita de la naturaleza y sus conjuntos que toma vuelo y forma de bronce.
El brazo mecánico hace su labor.

LA COLOCACIÓN: VII
El conjunto escultórico ha llegado desde los talleres de fundición a su punto de origen. La grúa como si fuera un gigante animado suspende el monumento con su brazo poderoso. Trata de embutir la obra en el hueco blanco del soporte donde va a reposar desde ahora su memoria visible.

Se trata de un momento emocionante; porque , desde ese preciso instante el grupo de figuras fundidas van a respirar ya en su espacio propio. El espacio metafísico entendido mas que por habitáculo. Entre el espacio real e imaginario va a transcurrir la nueva realidad que va a tomar su aposento en el pueblo. El espacio para Kant (lo mismo que el tiempo) es una forma de la intuición sensible. Esto es: una manera a priori de la sensibilidad. Por eso la gente acude curiosa a la colocación del monumento, porque sabe o intuye que ese instante fugaz va a marcar una línea imaginaria en el devenir del pueblo. Todo el mundo quiere participar – aunque sea con la mirada- de tan importante acontecer.

Los obreros y la gente del pueblo ayudan y se esmeran en colocar el símbolo de ellos mismos. O lo que viene a ser lo mismo el retrato del pueblo entero que el trabajo y los días van a ir patinando con el sol reflejado en el monumento y saliendo igual para todo el mundo.
Un símbolo sobre otro símbolo


LA ESPERA. VIII
La bandera andaluza cubre el monumento. Un símbolo sobre otro símbolo. Es una tarde de primavera (2 de abril de 2007). Falta poco para que se desvele el misterio ¡Cuántas sensaciones duermen bajo la sombra de esa bandera blanquiverde! Mucho insomnio y sudor y tormento; pero también mucha fuerza, pasión y coraje. También se oculta bajo esa tela divina la duda permanente de un artista. El sol ya tardío alimenta el escenario.
Ha llegado la hora de que todos los personajes que componen el monumento, que tanta compañía ha dado en la soledad del estudio hayan dejado de pertenecerle. Son partes ya integradoras de la sentimentalidad y memoria del pueblo. Será a la vez –como el pan- el espejo donde mirarse cada día.

La carne de bronce es la que aguanta más la enfermedad del olvido.

Dentro de nada, al acorde del himno y el vuelo dela bandera de la tierra los personajes de bronce cobrarán vida y habitaran para siempre a la luz y la sombra de Paterna con aua vientos antiguos.
El artista habla para las autoridades y al pueblo.

LA INAUGURACIÓN. IX
Una secuencia para el álbum sentimental del artista..Con la emoción -fiera brava por dentro- trata el escultor de hilvanar cuatro palabras en una síntesis de la historia vivida o los recuerdos que planean sobre el sueño realizado. Las alas, aunque sean de bronce – acudiendo a la fantasía- vuelan también como dotadas con el plumaje más liviano.

Al final –era de esperar- el artista lloró. Un llanto con lágrimas silenciosas. Porque viene al recuerdo la luz y la sombra vivida tanto tiempo -desde niño- al amor del barro. La divinidad del barro que ha dejado la rastra hasta este sueño palpable. Se llora lo que no se entiende. Por eso las palabras rotas del escultor abren la luz a otros sueños infinitos. Con la aventura siempre del barro presente. Mientras que haya barro y buena voluntad en la tierra la estela de las ilusiones no tendrá fin.

Este sueño de bronce ha llegado ya a su fin para conseguir otro fin: la de dar razón y misterio a la memoria. Al final al artista le queda lo que no le queda.

El barro, otra vez, ya no tiene espera, pide a grito pelado que el escultor empiece a modelar ya otro sueño. Por eso el hombre ha cambiado de repente la lagrima emocionada por una abierta e infinita sonrisa...
Sombras mirando el monumento

LAS SOMBRAS. X
El monumento ya ha sido inaugurado. Y es estampa viva en la vida cotidiana del pueblo. Otro punto más de referencia. Autoridades regionales, provinciales y locales han ceremoniado oficialmente el acto. Los personajes fundidos en bronce sienten y padece ya desde su silencios.
Cae la tarde- con su luz melocotón.. Unas sombras se reflejan sobre el flamante monumento. Sombras vivas que se interponen entre los últimos rayos del sol que besa ya el horizonte. Aquí las sombras nacen de la luz, no de la oscuridad. La sombra no como falta de luz sino como aliada de ella.. Son sombras en movimiento que proyectan como si fueran chinescas y brotaran detrás de la imaginaria transparencia del bronce. Como si una tela mágica se antepusiera a otra luz emanada del sol que se va. De modo que son sombras heraclitanas. ( es decir: armónicas y contrarias a la vez). Sombras luminosas. Sin sombra no hay luz. Esto lo entendieron bien los maestros impresionistas. No hay que echar en saco roto que la obra – y todas- antes de tomar visos de realidad, vagó mucho tiempo por las sombras de la mente del artista. Hasta que no llega la luz parturienta de este sueño de bronce la sombra es alargada. Y aunque no se vea, la sombra del escultor vagará cada día por las entrañas de este Retablo de la Vida de Paterna de Rivera como rememorando los días perdidos en el magnifico empeño.

Erase una tarde de primavera cuando unas sombras fueron a visitar el monumento. De eso siempre tendrá memoria el artista. Y caerán allí mas sombras y más sombras...
El escultor( (centro) con Marcelo, Agustín, Dani, Manolo y Dani los artífices del monumento.

EL EQUIPO XI
Una estrella sola no hace firmamento. No es una estrella. Ni el firmamento no es firmamento. Una estrella solitaria es una estrella sin norte.. De manera que detrás de cualquier obra o empresa importante debe haber un equipo competente y coordinado que oficia y se mete en los cueros del escultor en este caso. El resultado –a posteriori- depende de ellos. Son los artífices de la obra bien hecha, bien rematada. Fieles a respetar la huella o el acento personal del escultor. Se consultan hasta los detalles más nimios..

La labor del fundidor y su equipo es muy poco reconocida y por ende muy desconocida por el en general. Son artistas anónimos que conocen mejor que nadie los entresijos y las leyes de la materia. Sufren y gozan la obra lo mismo que el artista creador. Algunos de ellos son magníficos escultores. Su labor suele ser casi siempre a contrarreloj. La faena tiene que estar lista –llueve o ventee- en una fecha concreta.

Son personas que se alegran del triunfo del escultor, porque ha participado decisivamente sino en la tarea puramente creativa, si en los momentos más cruciales para llevar a buen término el trabajo. La cuestión está en establecer una corriente de simpatía y empatía a la vez. Cualquier desafinamiento puede distorsionar el objetivo final. Todos ellos saben del sonido y los misterios del bronce. A veces se convierten en hijos del fuego.
NOTA FINAL
Esta pendiente de su edición el libro Paterna de Rivera, del aire al bronce, donde narro largamente – a modo d ensayo- todo la historia de este monumento. VALE.


3 comentarios:

Maribel López dijo...

Toda mi admiración a Jesús Cuesta, porque gracias a artistas de su talla, el hombre dejará una digna y bella huella en su paso por la tierra

Mª DE LOS SANTOS REQUENA dijo...

Cuando la imaginación y la fantasía forman una realidad aparte donde se vive y trabaja, aparece la obra de Jesus Cuesta,llevándonos con ella a realizar un viaje por nuestra alma,reconociéndo nuestras sombras y luces. Gracias por tus partos, ARTISTA.

jvillalpando dijo...

Hoy he estado en Paterna gozando de la contemplación de esta obra.
Es algo fantástico !!